Un día los señaló y les otorgó conciencia.
Ellos lo amaron, y en agradecimiento se expresaron.
Al día siguiente, crearon imágenes.
Éstas al ser creadas en conveniencia, olvidaron a su padre.
Así existió un mundo de lo que sea,
porque ellos dijeron: "cada cabeza es un mundo"
Hoy día él está olvidado, y parece que aquellos se perdieron.
No saben a quién expresarse, empiezan a perder conciencia.
Su vida es descolorida, abismal y mecánica.
El mundo los sigue señalando, pero ya no hacen caso,
porque ya no sienten calor, alegría, y asombro.
Ellos se han perdido, y mañana le gritarán respuesta.




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