miércoles, 1 de octubre de 2008

Coherencia lógica

Hace poco me encontraba navegando en Internet, leyendo algunos blogs sobre filosofía y ciencia, y viendo unos vídeos de documentales. Hallé muchas cosas interesantes sobre física teórica y una cosa extrañísima llamada neurología cuántica que asume la posibilidad de que la materia tenga la propiedad de producir sensación, teniendo como objetivo explicar la naturaleza de la conciencia. A pesar de que pretendo encontrar el diálogo entre las diferentes pretensiones de conocimiento, he de reconocer que me inmuté con la idea de la sensación inmanente en la materia. No soy un sujeto escéptico que se instaura de manera instruida a una disciplina científica determinada, soy una persona con certezas e incertidumbres que asume la inconmensurabilidad del conocimiento. De ahí que me sea difícil negar las pretensiones de conocimiento por medio de aparatos científicos que tienen como función la normatividad y la vigilancia en los "conocimientos" que surgen de las pseudociencias; como es el caso de los criterios de demarcación de Karl Popper. También se me es difícil cuando la ciencia tiene crisis en sus métodos de demostración y verificación; crisis que nos puede llevar siglos por no tener la tecnología suficiente que ofrezca los controles experimentales necesarios. ¿Negar la participación científica de la física teórica, como muchos lo han hecho, es solidaria con una responsabilidad disciplinaria? Ciertamente la crisis no estriba en delimitar las actividades científicas, sino en impedir el diálogo entre la disciplina científica y la disciplina supuestamente pseudocientífica. En todo caso las demarcaciones tendrían que pintarse como una línea discontinua, permitiendo el paso de otras disciplinas.

Hay algunos sujetos de disciplinas muy bien instruidos que se les hacen patéticos los temas "fantásticos" de las pseudociencias, ellos al sugerir una discusión lógica pretendiendo la refutación y la superación, no lo hacen tan objetivamente como ellos proponen. Los pensamientos absurdos son tan seductores que suscitan la tentación de intentar negarlos y burlarse de ellos de manera sádica y cruel; aquí podemos suponer la filtración del inconsciente que surge de una realidad psicológica en las refutaciones lógicas. El sujeto disciplinario es también una persona poseedora de un psiquismo que le es propio, de ahí que sea ardua y difícil la actividad científica; así es como afirmamos que no sólo es importante elaborar un método científico eficiente, sino también una interdisciplinariedad.

Mientras navegaba en la blogósfera descubrí un ejemplo de lo que he escrito anteriormente, un blog muy curioso llamado Razón Atea que tiene por descripción: "Ateísmo esencial total / Materialismo filosófico", donde se niega demasiado la figura de dios y de las religiones que el lector entra en un estado de duda y sospechismo. ¡Cuán increibles son los modos de negación que suscitan e invitan a la afirmación absoluta! En el blog ateo podemos encontrar muchas publicaciones que delimitan y demarcan radicalmente la filosofía y la ciencia, y que prohiben el juego abierto entre diversos discursos que no usen argumentación lógica. Un pensamiento lineal que olvida los múltiples lógoi, basado en principios inamovibles: a) Dios no existe, b) La demostración se consigue con argumentos lógicos. Esta posición atea no es solidaria con un verdadero diálogo, ni siquiera con una verdadera dialéctica, porque con esta negación se pretende destruir sin proponer una construcción compartida. Si coincidimos que en toda afirmación se asume la responsabilidad de lo afirmado, no sólo atañe a la coherencia de lo dicho, sino también a su consistencia. No es suficiente demostrar formalmente la inexistencia de dios, sino atender el contenido tanto de su negación como de su afirmación; porque hay toda una cultura y una sociedad que se han desarrollado en la creencia en dios (o dioses) y/o en prácticas que no son aceptadas científicamente como probables. ¿Hasta dónde una afirmación puede destruir sin piedad las prácticas culturales? ¿No es necesaria una ética en la transmisión de conocimientos y saberes que ahonde más allá de lo proposicional?

Si se alega que la ciencia y la filosofía se desarrollan sólo en los temas lógico-semánticos o epistemológicos, estamos olvidando la parte interdisciplinaria que supone el diálogo y las relaciones entre disciplinas. Es como separar radicalmente e imparcialmente la forma y el contenido, que sugiere aferrarse en encontrar la coherencia lógica en el olvido de las experiencias, y obligar a acomodarlas a la lógica de un modelo siempre de carácter universal. Pensamiento aún silvestre de un hombre que se huele asqueroso y que pretende desodorizarse mortificando su ser hediondo.